Pero el fantasma de la ex amada no quiso saber
disculpas, y todas las noches venía para
asustarlo.
Contaba con todo detalle lo que
había sucedido durante el día, las palabras de
amor que él había dicho a su novia,
los besos y abrazos que se habían
intercambiado.

Hitoshi ya no podía dormir, así
que fue a buscar al maestro zen Bashó.
- Es un fantasma muy listo - comentó Bashó.
- ¡Ella sabe todo, hasta los menores detalles! Y
ya está acabando con mi noviazgo, porque no
consigo dormir y en los momentos de intimidad
con mi amada me siento muy inhibido.
- Vamos a alejar este fantasma - garantizó Bashó.
Aquella noche cuando el fantasma retornó,
Hitoshi lo abordó antes de que dijera la primera
frase.
- Eres un fantasma tan sabio, que haremos un
trato. Como me vigilas todo el tiempo,te voy a
preguntar algo que hice hoy: si aciertas
abandono a mi novia y nunca más tendré mujer.
Si te equivocas, has de prometer
que no volverás a aparecer,
so pena de ser condenado por los
dioses a vagar para siempre en la oscuridad.
- De acuerdo - respondió el fantasma, confiada.
- Esta tarde estaba en el almacén y en un
determinado momento cogí un puñado de granos de
trigo de dentro de un saco.
- Sí, lo vi - dijo el fantasma.
- La pregunta es la siguiente: ¿cuántos granos
de trigo tenía en mi mano?.
El fantasma en ese instante comprendió que no
conseguiría jamás responder la pregunta.
Y para evitar ser perseguido por
los dioses en la oscuridad eterna, decidió
desaparecer para siempre.
Dos días después Hitoshi fue hasta la casa del
maestro zen.
- Vine a darle las gracias.
- Aprovecha para aprender las lecciones que
hacen parte de esta experiencia - respondió
Bashó.

"En primer lugar, aquel espíritu volvía siempre
porque tenías miedo.
Si quieres alejar una maldición,
no le des la menor importancia."
"Segundo: el fantasma sacaba provecho de tu
sensación de culpa:
cuando nos sentimos culpables,
siempre deseamos - inconscientemente - el
castigo."
"Y, finalmente: nadie que
realmente te amara te obligaría a hacer ese tipo
de promesa.
Si quieres entender el amor,
aprende la libertad.


Un Fragmento
de un excelente cuento de P.C. que realmente
hace reflexionar.
Espero lo
disfrutes y saques provecho de la reflexion.